GORE VIDAL
ROGER PEYREFITTE
TENESSEE WILLIAMS
CHRISTOPHER ISHERWOOD
JEAN GENET
JOHN GIORNO
ALLEN GINSBERG
WILLIAM BURROUGHS
WILLIAM S. BURROUGHS
reads Naked Lunch
ALLEN GINSBERG
reads Howl
JOHN GIORNO
reads
We Got Here Yesterday, We're Here Now, And I Can't Wait To Leave Tomorrow
JEAN GENET
Discurs
WILLIAM S. BURROUGHS
reads Junky
GIORNO: ¿Y cómo se evita?
BURROUGHS: Quizá no se pueda evitar. Pero debo decir que hay personas que sólo quieren ocuparse de sus propios asuntos y que les dejen en paz para hacer lo que quieran, y que hay otras de otro tipo. El problema reside en cuánta fuerza necesitas para proteger tus intereses, en cuáles son éstos realmente y en hasta dónde hay que llegar. En aras de la defensa propia, puedes verte obligado a adoptar medidas contra alguien que todavía no sabe que deberá adoptar en el futuro otras medidas recíprocas contra ti. En palabras del bardo inmortal: «Sólo los tontos se apiadan de aquellos villanos que han sido castigados por cometer sus maldades».
Antes que Anita Bryant abriera su bocaza de chupadora de naranjas, la situación de los gays en Estados Unidos estaba mejorando a paso firme. Hasta había llegado a ser casi posible tratar el tema fortuitamente y, luego, seguir con tus quehaceres. Según mi punto de vista, la diferencia básica entre una mierda y una persona decente es muy sencilla: una persona decente quiere que la dejen ocuparse de sus propios asuntos y está dispuesta a dejar que los demás hagan lo mismo; una mierda no tiene asuntos propios de los que ocuparse, como no los tiene el virus de la viruela.
¿Cómo contener a Anita Bryant? Atacando a sus patrocinadores allá donde estén; atacando su dinero. Un boicot total a las naranjas de Florida, en cualquiera de sus formas.
Fragmento de la entrevista a Burroughs, hecha por Giorno. 1974.
LEYLAND: ¿Te encargabas tu mismo del trabajo de investigación?
GIORNO: No, la información la sacaba de lo que me contaba la gente o de las historias que oía cuando iba a alguna fiesta. Aquella columna era sensacional. Una vez escribí sobre el tamaño de las pollas en erección de Bob Rauschenberg, Jasper Johns, Andy Warhol y Brion Gysin, y sobre todo lo que me gustaba hacer con ellas. Todo el mundo alucinaba. A la gente le encantaba o lo odiaba. Decían que era cruel y malvado, pero yo no creo que lo fuese, tan sólo me limitaba a reflejar su propia malicia.

LEYLAND: Supongo que después de todo aquello la gente iría con más cuidado con lo que decía.
GIORNO: Probablemente fue lo único que pasó... De hecho, la gente empezó a odiarme. A veces sentía cómo una enorme carga negativa se me venía encima. Escribí la columna durante un año y luego paré. Ahora me he puesto de nuevo manos a la obra, porque ésa es la verdadera historia del arte. Ahí tienes a todos esos críticos, como Clement Greenberg, Barbara Rose, David Bourdon y Peter Schejendhal, que no escriben sino ficción. Con su crítica establecen qué es arte y quienes son los artistas. Éstos se convertirán después en un producto con un valor económico, que más tarde se canjeará en las galerías de arte de Nueva York, como si se tratase de la Bolsa. Me refiero a los expresionistas abstractos, a los artistas pop y a los que hacen arte minimal y conceptual. Es todo tan honrado... Sólo te muestran una cara de la moneda. Mientras que yo creo que de lo que realmente se trata es de saber quién se folla a quién, el tamaño de sus pollas o sus preferencias sexuales. Además de todo el sufrimiento neurótico de las personas, porque eso influye en sus obras. Las horribles historias de Jackson Pollock, Ruth Kligman o Lee Pollack. ¡Vaya, no veas cómo se desmadraba Lee Pollack!
Fragmento de la entrevista a Giorno, hecha por Winston Leyland.
Publicada en Gay Sunshine nº24 (primavera de 1975).